Las críticas no se hicieron esperar tras la confirmación de Víctor Pino como delegado presidencial del candidato José Antonio Kast en la Región de Coquimbo. Pero lo más extraño, que el cuestionamiento más duro ha surgido desde su propio partido, poniendo en entredicho los criterios de la designación.
Se trata de Francisco Martínez, exconsejero regional y excandidato a gobernador regional, quien milita en el Partido Demócratas, la misma colectividad de Pino. A través de una extensa columna de opinión-enviada a algunos medios- y titulada “Víctor Pino: del Partido de la Gente al acomodo político permanente”, Martínez cuestionó la trayectoria política del exdiputado y el sentido de su nombramiento.
En su análisis, Martínez sostiene que la legitimidad política no la entregan los cargos ni los acuerdos partidarios, sino la ciudadanía, recordando que Pino sufrió una derrota significativa en la última elección parlamentaria, lo que —a su juicio— evidenciaría una pérdida de respaldo territorial y ciudadano.
El ex CORE también apuntó a lo que calificó como una inestabilidad política permanente, recordando el paso de Pino por el Partido de la Gente, su participación en el fallido proyecto Avancemos Chile y su posterior arribo a Demócratas. Según Martínez, este recorrido responde más a una lógica de supervivencia política que a convicciones o proyectos de largo plazo.
“En materia legislativa, sus cifras de asistencia no son escandalosas, pero sí inferiores al promedio regional. Además, fue sancionado por ausencias injustificadas en sesiones clave, incluyendo instancias donde se discutían temas fundamentales para el país”, señala Martínez
Además, el excore indica, “El uso de recursos parlamentarios bajo su gestión también genera legítimas dudas. Los elevados sueldos en su equipo, particularmente en cargos estratégicos como jefatura de gabinete, despiertan interrogantes sobre criterios de mérito, proporcionalidad y responsabilidad fiscal”.
Francisco Martínez también hace hincapié en denuncias de maltrato laboral en contra de Pino, “a esto se suman denuncias de exfuncionarios por maltrato laboral y presiones para afiliarse políticamente como condición para mantener sus puestos. De confirmarse estos hechos, estaríamos frente a una utilización indebida de oficinas financiadas con recursos públicos para fines partidarios personales”.
A estas críticas se sumó el actual consejero regional Carlos Ramos, quien a través de sus redes sociales manifestó abiertamente su desacuerdo con la designación. En su publicación, Ramos señaló que, a su juicio, “el hombre con más competencias para la región en temas hídricos, agricultura y ganado caprino era Francisco Corral, actual CORE de Elqui”, agregando además que “se anunciaba que no sería un gobierno de premios de consuelo”, en una clara alusión al nombramiento de Pino tras su derrota electoral.


Un zurdo como delegado de Kast, que bonito