Entre 2001 y 2004 organicé en La Serena y Coquimbo el Salón del Vino de Andes Wines, con dos versiones anuales, ademas de Noches del Vino en las Tacas y el Hotel Costa Real, eventos que lograron consolidar un alto nivel de especialización en la organización y producción de eventos, lo que posteriormente me permitió trabajar durante dos años con el empresario Carlos Cardoen, en el destino enoturístico más competitivo de Chile: el Valle de Colchagua, donde tuve la oportunidad de organizar el Sexto y Séptimo Salón del Vino en el Hotel Santa Cruz Plaza, en plena temporada baja. Un desafío mayor para cualquier destino turístico, ya que había que generar un encuentro internacional que atrajo a marcas de vinos de Nueva Zelanda, Estados Unidos, Argentina y diversos Valles Vitivinicolas de Chile.
Han pasado más de veinte años y en ese camino, gracias a Don Sergio Bustos Caro de Turismo Ingservtur de La Serena en 2001, pude acceder a trabajar como Cultural and Wine Specialist de los Cruceros National Geographic Endeavour, Explorer, operados por Lindblad Expeditions y posteriormente, el Crucero Silver Cloud, de Silver Sea, navegando por todo el Pacifico, Estrecho de Magallanes, Archipiélago de Juan Fernandez y el Atlantico, donde me transforme en un embajador de Chile y de la Region de Coquimbo, ya que actualmente, regrese a trabajar como Guia de Cruceros en la zona gracias a Silvia Bustos Cabrera, quien ha mantenido una tradición familiar que sigue creciendo y especializandose en Turismo de Cruceros, que atrae miles de pasajeros a la zona que es una base interesante para poder seguir innovando.
En 2024, regrese a vivir a la Región de Coquimbo y, lamentablemente, poco ha cambiado el escenario, especialmente en torno al vino y a la generación de eventos de carácter internacional. Siguen siendo escasas las activaciones de alto impacto mediatico y prácticamente inexistentes las estrategias orientadas a dinamizar la temporada baja en todos los segmentos del turismo regional con un foco internacional.
La Región de Coquimbo posee ventajas competitivas únicas:
valles interiores de alto valor paisajístico, cielos certificados para la observación astronómica, observatorios turísticos y científicos de clase mundial, una oferta hotelera diversa —hoteles, cabañas, centros turísticos, sitios arquerologicos, viñas y pisqueras—, un patrimonio cultural liderado por Gabriela Mistral y una identidad territorial auténtica que aún permanece subexpuesta al turismo internacional.
Sin embargo, pese a estos atributos, una parte de la industria turística regional enfrenta dificultades estructurales para atraer viajeros extranjeros y sostener niveles de ocupación estables durante todo el año. La alta estacionalidad, concentrada en verano y fines de semana largos, genera extensos períodos de baja ocupación en temporada media y baja, afectando directamente la viabilidad de observatorios turísticos, lodges, hoteles boutique y experiencias especializadas. Esto se traduce en subutilización de infraestructura, pérdida de capital humano y dificultad para sostener estándares elevados de servicio.
A lo anterior se suma que la mayoría de los operadores y agencias regionales continúa orientándose a un turismo generalista, con una oferta básica centrada en visitas diurnas al Valle del Elqui y city tours. Pese a que existen productos diseñados para segmentos un precio mayor como observaciones astronómicas o visitas a zonas de observación de flora y fauna en los alrededores de Isla Damas y Punta Choros, esta faltando un segmento de intereses especiales para segmentos de nichos de alto valor, que se traduzcan en que la Region de Coquimbo se posicione en la trilogia de San Pedro Atacama, Torres del Paine e Isla de Pascua.
Otra debilidad relevante es la falta de paquetes curados y de estrategias de comercialización enfocadas en mercados de alto valor. Esto limita la visibilidad de la Región de Coquimbo como un destino premium. A pesar de contar con relatos potentes ligados a la ciencia, la astronomía, la sostenibilidad, la cultura local y la naturaleza, estos no siempre se traducen en experiencias memorables, con narrativas alineadas a las expectativas de viajeros exigentes provenientes de Estados Unidos, Europa o Asia.
Si bien se han realizado esfuerzos por profesionalizar la oferta turística, estos no han escalado a mercados globales. Los viajeros que ya decidieron visitar Chile continúan sobrevolando nuestros cielos rumbo a San Pedro de Atacama, Rapa Nui o la Patagonia, o permanecen concentrados en Santiago, sin integrar a la Región de Coquimbo en sus itinerarios.
Hoy el problema ya no es la falta de atractivos, sino la capacidad estratégica para insertar a la región dentro de los flujos internacionales existentes antes de que los viajeros definan qué destinos visitarán. Al mismo tiempo, se requiere crear nuevas experiencias capaces de atraer visitantes en temporada baja.
Finalmente, creo que tras años de la realizacion de diagnósticos sobre la oferta turística regional, la brecha ha sido siempre la misma: la falta de conocimiento y experiencia en comercialización internacional y desarrollo de mercados conceptos como High Ticket. Ahí es donde debe ponerse el foco.
Esto implica activar marca en mercados internacionales distintos a los tradicionales —más allá de Argentina—, con una mirada segmentada, narrativas diferenciadas, propuestas de valor claras para viajeros de alto poder adquisitivo y la organización de eventos de convocatoria internacional que posicionen a la Región de Coquimbo como un destino sofisticado, auténtico y competitivo a nivel global.
Escrito por
Maximiliano Morales
Ingeniero Agrónomo | Consultor TravelTech y Proyectos Estratégicos
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