En una señal política contundente y con una amplia mayoría, el Senado de Chile oficializó la constitución del Grupo de Amistad Chile–Palestina.
La instancia reúne a 28 parlamentarios de todo el espectro político y busca proyectar una postura de Estado en materia internacional, basada en el respeto al derecho internacional y la protección de los derechos humanos.
La magnitud de la convocatoria no es casual. La adhesión de esta mayoría transversal en la Cámara Alta instala al grupo no solo como un espacio de diálogo, sino como una señal concreta de que Chile no es indiferente frente a los conflictos internacionales y de que su política exterior debe sostenerse sobre principios claros y consistentes.
El presidente del grupo, el senador Sergio Gahona, enfatizó el carácter político de esta conformación.
“La constitución de este grupo no es un hecho menor, ya que contamos con la adhesión de 28 senadores y senadoras, lo que representa una mayoría que abarca todo el espectro político. Esta cifra refleja que el fortalecimiento de los vínculos con Palestina y la promoción de la paz constituyen una política de Estado que trasciende los ciclos políticos. Chile tiene una vocación multilateral, y este grupo es expresión de esa coherencia”.
En la misma línea, el vicepresidente Diego Ibáñez subrayó que esta instancia responde a una definición ética y política.
“El grupo de amistad es una herramienta para promover la paz, el reconocimiento del pueblo palestino y el respeto al derecho internacional sin matices. El pueblo palestino enfrenta una situación que debe ser denunciada y que requiere de nuestra activa solidaridad como representantes de un país que alberga a una de las mayores comunidades palestinas en el exterior. Es una responsabilidad ética con la humanidad”.
La declaración constitutiva, suscrita por todos los integrantes, establece como punto central que el derecho internacional no puede aplicarse de manera selectiva. En ese marco, el grupo se posiciona como un actor que busca influir en la discusión pública y reforzar una política exterior donde Chile mantenga una voz clara frente a los conflictos globales.
Además, la instancia releva el rol histórico de la comunidad palestina en Chile —la más numerosa fuera del mundo árabe— no solo como un vínculo cultural, sino como un elemento que mandata al país a sostener una posición activa y consistente en la arena internacional.

