En la Región de Coquimbo, la instalación del gobierno de José Antonio Kast no está siendo el camino pavimentado que muchos esperaban. Lo que en el papel parecía una articulación fluida liderada por el Gobernador Regional, Cristóbal Juliá, en la práctica se ha revelado como un triángulo de las Bermudas político donde las ambiciones locales, las órdenes de Santiago y los quiebres internos amenazan con hundir las primeras nóminas.
¿Articulador o mediador? El dilema de Cristóbal Juliá
Si bien Juliá ha sido presentado como el “eje articulador”, en los pasillos de la política regional la pregunta es una sola: ¿Tiene poder real de decisión o es solo un facilitador de reuniones? Fuentes cercanas al proceso sugieren que, aunque Juliá tiene el escritorio lleno de currículums, y contacto en Santiago, su capacidad de “veto” o de “imposición” es limitada.
La figura del Gobernador, aunque ostenta la legitimidad del cargo, se enfrenta al “muro de acero” que representa el Partido Republicano (PR), la tienda del Presidente, que no está dispuesta a entregar el control de las delegaciones y seremis más estratégicas a cambio de meros consensos.
El “sacrificio” de Francisco Corral
Hace solo unas semanas, el nombre de Francisco Corral era inamovible. Su perfil técnico y su rol como consejero regional lo posicionaban como el Delegado Presidencial Regional (DPR) de consenso. Sin embargo, su candidatura fue “dinamitada” desde adentro.
La caída de Corral no fue por falta de competencias, sino el resultado de la fractura expuesta del Partido Republicano y por ser cercano al Gobernador Juliá.
La “Guerra Civil” Republicana
El mayor obstáculo para Kast en la zona no es la oposición, sino el propio Partido Republicano de Coquimbo. Dividido en tres facciones, el partido vive una crisis de identidad que quedó al desnudo esta semana con la “filtración” de una lista preliminar de nombres.
Al interior del partido habría tres bandos. Uno liderado por Corral, otro por concejales de La Serena y el último de Juan Narvaez y Andrés Guerra.
La lista “filtrada”: ¿Error?
La reciente filtración de una nómina de posibles autoridades republicanas al medio de comunicación Mi Radio no fue un accidente. En el mundo político regional se interpreta como un “golpe de mesa” para marcar territorio. La rápida reacción de la directiva regional, desautorizando la lista y calificándola de “insumo interno sin carácter oficial”, delata el nivel de nerviosismo de los distintos bandos.
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El factor externo: Walker y Gorsh al acecho
En medio de este caos republicano, otros actores sacan dividendos:
- Matías Walker (Demócratas): Aprovecha el vacío de poder para empujar con fuerza a Víctor Pino. Ante la falta de orden en el partido del Presidente, un nombre externo con apoyo senatorial se vuelve la opción más viable para garantizar gobernabilidad.
- Erich Gorsh: El diputado libertario observa con distancia pero con peso propio, reclama su cuota de influencia por ser la cara de la nueva derecha en la zona y sería cercano a los concejales republicanos de La Serena y al diputado UDI, Marco Antonio Sulantay.

