l “Know-How” Chileno en el manejo de recursos marinos es clave para otros países. Chile es hoy una potencia mundial en el aprovechamiento de algas marinas. La experiencia chilena en el desarrollo de productos y subproductos del mar es el espejo donde México podría mirar para gestionar estas situaciones que estan sucediendo en el Caribe. En el Cono Sur, la industria ha perfeccionado la obtención de alginatos y fertilizantes orgánicos que hoy se exportan a los mercados más exigentes de Europa y Asia.
Es por esto que la llegada masiva de sargazo a las costas de Playa Santa Fe y las áreas de influencia del Parque del Jaguar en Tulum ha impactado de forma crítica la imagen del destino, provocando una baja en la ocupación hotelera. Sin embargo, debemos analizar este fenómeno no solo como un desecho, sino como una biomasa con potencial industrial desaprovechado.
Cabe destacar que el sargazo recolectado a tiempo posee propiedades químicas que, bajo procesos de hidrólisis y extracción controlada, pueden transformarse en bioestimulantes radiculares y foliares de alto rendimiento. Estas algas son ricas en polisacáridos complejos, fitohormonas naturales (auxinas y citoquininas) y micronutrientes que, en el contexto de una agricultura global que busca reducir la dependencia de químicos sintéticos, representan un activo de alto valor de mercado.
¿La pregunta que surge es, es posible que investigadores de la Region de Coquimbo puedan colaborar en analizar este problema?
La clave de una colaboración estratégica entre Chile y México radicaría en transferir modelos de logística de Extracción Primaria para diseñar sistemas de cosecha en mar abierto que eviten la descomposición del alga y la pérdida de sus polímeros esenciales. A su vez, se debe procesar la biomasa para lo cual se debe implementar plantas de secado y molienda cerca de las zonas de mayor arribo en Quintana Roo, transformando el costo de “limpieza de playas” en un costo de “adquisición de materia prima”. Finalmente, se debería aplicar ingeniería agronómica para eliminar el exceso de sodio y metales pesados del sargazo, convirtiéndolo en un corrector de suelos de alta calidad para la industria agropecuaria regional.
Un Nuevo Horizonte para el Turismo y la Agroindustria
Si logramos potenciar la extracción y el procesamiento para usos alternativos, el impacto en la ocupación hotelera de Tulum podría mitigarse de forma indirecta. Al crear una industria local de procesamiento de sargazo, se generan empleos, se mantiene la estética de las playas y se ofrece un producto de exportación.
Es momento de pasar de la reacción de emergencia a la estrategia de inversión biotecnológica, integrando la experiencia internacional para que el sargazo deje de ser el verdugo del turismo y se convierta en el motor de una nueva economía circular.
Realidad Estratégica de la Gracilaria chilensis en Coquimbo
La Región de Coquimbo (especialmente las bahías de Coquimbo y Tongoy) ha sido históricamente un laboratorio natural para el cultivo y extracción de Gracilaria chilensis. A diferencia del sur de Chile (Región de Los Lagos), donde el cultivo es masivo y extensivo, en Coquimbo la actividad se caracteriza por una integración más estrecha con la innovación tecnológica y la aridez del entorno.
En Coquimbo, el modelo es mixto, ya que se se combina la recolección de praderas naturales con sistemas de cultivo en fondos arenosos (intermareales y submareales), enfrentando desafíos ambientales importantes que afectan la productividad como el epifitismo (algas que crecen sobre el pelillo) y la variabilidad térmica, lo que ha obligado a los acuicultores locales a tecnificar sus procesos de cosecha para mantener la calidad del ficoloides, que son polisacáridos (carbohidratos complejos) que se extraen de las paredes celulares de las algas. Son los componentes que dan a las algas su estructura y flexibilidad bajo el mar, y son el “oro líquido” de esta industria por sus propiedades espesantes, gelificantes y estabilizantes.
Del Agar a la Biotecnología en Chile
El uso tradicional de la Gracilaria en Chile ha sido la exportación como alga seca o la extracción de Agar-agar (gelificante para alimentos y cosmética). Sin embargo, la realidad actual en Coquimbo está girando hacia la Economía Circular para utilizar los residuos y remanentes de la extracción de Gracilaria como bioestimulantes. Esto es crítico para la zona, ya que ayuda a mejorar la retención hídrica y la nutrición de cultivos en zonas áridas. A su vez, se están desarrollando harinas de alga con altos contenidos proteicos y antioxidantes para suplementar dietas en acuicultura de peces y mitigar el estrés oxidativo en especies de cultivo, ademas de la extracción de compuestos bioactivos para cremas y geles con propiedades regenerativas, aprovechando la alta concentración de polisacáridos.
Sinergia para el Caso Tulum
La experiencia de Coquimbo en el manejo de la Gracilaria ofrece una hoja de ruta ya que en Coquimbo, lo que antes era “basura maloliente” en la playa (algas varadas) hoy se investiga como acondicionador de suelos. Esto es exactamente lo que Tulum requiere para el sargazo, para lo cual el desarrollo de proyectos publico privados es esencial y en el caso de Chile, se sustenta con la colaboración entre sindicatos de pescadores, la academia.
Escrito por Maximiliano Morales Ingeniero Agrónomo y Asesor de Proyectos Estratégicos
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