En la plaza Santo Domingo, anticuarios de La Serena rescatan objetos cargados de historia y recuerdos que se han preservado en el tiempo. Detrás de cada pieza también existen historias de vida que han estado marcadas por tradiciones familiares y giros repentinos, donde la necesidad de cambiar de rubro se convirtió en una oportunidad para resurgir en una pasión.
En la intersección de las calles Gregorio Cordovez y Matta, específicamente en la plaza Santo Domingo, funciona de manera intermitente la feria de antigüedades que se ha convertido en punto de encuentro para quienes buscan algo más que un objeto. Entre monedas, muebles y antiguas reliquias, los visitantes pueden reencontrarse con piezas que alguna vez formaron parte de su historia personal o familiar.
La iniciativa nació en 2015 durante la administración anterior de la agrupación de anticuarios de La Serena, cuando surgió la idea de reunir en un mismo espacio a un grupo de vendedores dedicados a rescatar antigüedades. Con el paso del tiempo, aquel proyecto logró consolidarse y ahora forma parte importante de la identidad de La Serena.
Actualmente, la agrupación lleva más de una década fortaleciendo el patrimonio local a través de diversos objetos y reliquias que, aunque pertenecen al pasado, han quedado en el inconsciente colectivo. Desde monedas nacionales y extranjeras hasta muebles, revistas, tazas y botellas de pisco, cada pieza parece invitar a realizar un viaje al pasado.
En coordinación con la Municipalidad de La Serena, los anticuarios desarrollan su actividad en distintos puntos de la ciudad. Entre los espacios más reconocidos se encuentra su tradicional ubicación en la plaza Santo Domingo, además de jornadas realizadas en la Avenida del Mar.
Para llevar a cabo cada encuentro es relevante contar con el apoyo de la alcaldesa Daniela Norambuena, quien a través de la municipalidad realiza las gestiones correspondientes para ayudar a la agrupación. “Quiero dar los agradecimiento a la alcaldesa, Daniela Norambuena, que siempre ha tenido disponibilidad con el grupo y nos ha brindado espacios para trabajar y vender nuestras reliquias”, señaló Elsa Rojas, secretaria de la agrupación anticuarios de La Serena.
Detrás de las antigüedades
Sin embargo, detrás de cada objeto no solo existe una historia antigua. También están las vivencias de quienes dedican su vida a compartirlos con otras personas.
Elsa Rojas es hija de Eduardo Rojas, reconocido como el primer anticuario de La Serena, quien durante años tuvo su puesto junto a la Catedral de la ciudad.
Para ella, las antigüedades representan mucho más que piezas de colección. En los puestos se pueden encontrar “piezas históricas que van de generación en generación y evocan recuerdos”, señala. Además, destaca la importancia de estos espacios para mantener viva la memoria de quienes estuvieron antes que nosotros.
Una historia distinta, pero igualmente marcada por los objetos que hoy ofrece al público, es la de Sergio Espinoza, presidente de la agrupación de anticuarios de La Serena.
Años atrás, Espinoza contaba con un almacén en su hogar, sin embargo, tras sufrir un robo solo quedaron algunas de sus pertenencias. Con el paso del tiempo, esos objetos empezaron a formar parte de su puesto.
Aunque el origen de su participación en la agrupación estuvo marcada por un hecho lamentable, Espinoza se mantiene optimista y califica como una experiencia “grata y enriquecedora” el poder trabajar y ofrecer antigüedades.
Recorrer cada puesto es una oportunidad para aprender. No se trata solo de comprar, sino de conocer el origen y significado de cada objeto.
La agrupación de anticuarios hace un llamado a visitarlo en próximas oportunidades y observar las piezas históricas que han persistido en el tiempo en manos de personas que valoran el pasado.

