En la Región de Coquimbo, diversas colectividades y emprendedores migrantes contribuyen al desarrollo de la comunidad a través de sus negocios, la gastronomía y la promoción de sus tradiciones culturales. Sus iniciativas no solo dinamizan la economía local, sino que también generan espacios de encuentro e intercambio entre distintas culturas.
En 2018, Jhon Cáceres decidió emprender con la panadería y pastelería Toffe, un negocio que se distingue por ofrecer productos como pan hawaiano, pan de queso y torta de tres leches. Según explica, estas preparaciones evocan sabores que acompañan distintos momentos de la vida cotidiana, desde el desayuno y la tradicional «once» hasta los encuentros familiares.
“El emprendimiento responde a la creciente demanda de productos típicos por parte de la comunidad migrante, a la nostalgia por sabores auténticos agridulces y al interés del público local por descubrir y aceptar nuevos sabores caribeños”, señaló Cáceres.
Otra emprendedora que contribuye a este intercambio cultural es Margarita Herrera Amador, quien se dedica a la venta de comida mexicana y artesanías. Para ella, su trabajo representa una oportunidad para acercar las tradiciones de su país a la comunidad serenense y, al mismo tiempo, conocer la cultura chilena.
“Es conocer la cultura de este lindo país, como lo es Chile, y que ustedes también conozcan nuestra cultura de México”, expresó.
El aporte de las comunidades migrantes también se refleja en la realización de actividades que promueven la integración y la diversidad cultural. Hace algunos días, la comunidad celebró el Día del Migrante con una jornada que incluyó música en vivo, gastronomía, danzas folclóricas y otras actividades abiertas al público.
Gustavo Díaz, fundador de la Asociación Colombia Somos Todos, destacó la importancia de generar estos espacios de participación, que convocan no solo a la comunidad colombiana, sino también a personas de distintas nacionalidades.
“Todas las actividades que hemos hecho no solamente buscan convocar al migrante colombiano. Nosotros nos abrimos e invitamos a participar a todas las comunidades extranjeras, incluyendo, obviamente, como dueños de casa, a Chile, el país que nos abrió las puertas”, comentó.
La organización de estas iniciativas requiere del compromiso y la colaboración de distintos actores. En ese sentido, los emprendedores de diversas colectividades contribuyen a financiar los gastos asociados a la producción de los eventos, mientras que la Municipalidad de La Serena también ha desempeñado un papel importante en su realización.
“Desde 2016 nos han apoyado con la infraestructura de la actividad y nos facilitan el uso del parque Pedro de Valdivia”, explicó Díaz.
Más allá de sus aportes gastronómicos y culturales, las comunidades migrantes también contribuyen al desarrollo económico y social de la comuna. Para Jhon Cáceres, uno de los aspectos relevantes es su participación en la generación de empleo y en la diversificación de la economía local.
“En Coquimbo creo que fortalecemos la fuerza laboral en sectores como el comercio, la agricultura y los servicios. Dinamizamos la economía local con nuevos emprendimientos y, sin duda, el migrante aporta a la multiculturalidad y a la integración social en el territorio”, enfatizó.
De esta manera, a través de sus negocios, tradiciones y actividades comunitarias, las colectividades y los emprendedores migrantes contribuyen a construir una La Serena más diversa y fortaleciendo los vínculos entre sus habitantes.

