Una profunda indignación ciudadana se ha instalado en la provincia del Limarí tras las denuncias públicas realizadas por el médico Carlos Flores Berrios, quien advirtió sobre una situación crítica en el Hospital de Ovalle, especialmente en la atención pediátrica.
El profesional calificó los hechos como “demasiado graves para seguir siendo pasivos” y llamó a la comunidad a reaccionar frente a lo que describió como un deterioro sostenido del sistema de atención. “Testigos son los familiares de los niños y niñas que esta noche están hospitalizados. Basta de migajas en nuestra salud provincial”, expresó.
“No hacen la pega”: relatos que apuntan a negligencia
Las declaraciones desataron una avalancha de testimonios en redes sociales, donde padres y usuarios acusaron largas horas de espera, falta de especialistas, carencia de insumos y deficiente gestión interna.
Una madre relató que el 20 de diciembre llevó a su hijo a urgencias con diarrea con sangre, vómitos, fiebre de 39,5° y taquicardia. Según su testimonio, pese a exámenes alterados —plaquetas bajas y potasio disminuido— el menor fue enviado a casa. Dos días después, al regresar en estado de mayor gravedad, un escáner confirmó que tenía el colon severamente inflamado.
“Esperamos tres horas para que lo vieran y seis horas por resultados. Mientras tanto, el personal conversando en el pasillo”, denunció otro apoderado.
Las críticas no se limitaron al servicio de urgencia. Usuarios afirmaron que no se responde el teléfono, que existen retrasos prolongados en listas de espera y que varios especialistas habrían renunciado en el último tiempo. “La endocrinóloga infantil renunció y los niños diabéticos quedaron sin atención. No hay insumos, no hay compras de servicios, llevamos un año estancados”, escribió una usuaria.
Otra vecina fue más categórica: “Este hospital es lindo, pero nada funciona. Algunos trabajan y otros flojean. No puede ser que siempre paguen los niños”.
Cuestionamientos directos a la dirección
Gran parte de los comentarios apuntan a responsabilidades en la gestión directiva del establecimiento. “Jefaturas oxidadas en tiempo y espacio, falta compromiso e identidad con la salud”, escribió un usuario. Otros pidieron abiertamente la renuncia del director y la intervención de autoridades regionales.
El propio doctor Flores recordó que en 2019 se consiguieron seis cargos pediátricos con el compromiso de mantener atención permanente para niños, niñas y adolescentes, señalando que hoy ese esfuerzo parece haberse debilitado.
Exigen fiscalización urgente
La comunidad ha emplazado a las autoridades sanitarias, al Servicio de Salud Coquimbo y a representantes políticos a fiscalizar el funcionamiento del hospital y transparentar la situación real de recursos humanos, listas de espera y disponibilidad de especialistas.
“Ojalá fiscalicen el hospital. Hay mucha negligencia y nadie responde”, expresó otra vecina.
Al cierre de esta edición, la dirección del Hospital de Ovalle no había emitido una declaración oficial respecto a las denuncias.
Mientras tanto, la molestia ciudadana sigue creciendo en redes sociales y no se descartan movilizaciones si no existen respuestas concretas.

