No fue una reunión exclusivamente destinada a revisar cifras de gestión ni avances sectoriales. El gabinete ampliado realizado este jueves en el Hotel Plaza de La Serena tuvo un marcado componente político y sirvió para que los partidos del oficialismo plantearan directamente sus reparos respecto del despliegue de algunas autoridades regionales.
Al encuentro asistió prácticamente la totalidad del gabinete encabezado por el delegado presidencial regional, Víctor Pino, además de parlamentarios, cores, alcaldes cercanos al Gobierno y presidentes regionales de los partidos oficialistas. El objetivo fue analizar políticamente la marcha del Ejecutivo en la Región de Coquimbo y, especialmente, revisar cómo las autoridades están enfrentando el trabajo territorial y la relación con las fuerzas políticas que sustentan al Gobierno.
Las intervenciones tuvieron distintos matices, pero hubo un diagnóstico que se repitió: los seremis no pueden limitarse a administrar técnicamente sus respectivas carteras y deben asumir también el componente político de sus cargos.
Una de las intervenciones más directas fue la de Loreto Ibarra, presidenta regional del Partido Republicano, quien habló en representación de los presidentes regionales de las colectividades. En su exposición planteó preocupación por la falta de experiencia política de algunas autoridades y sostuvo que quienes no estén dispuestos a desempeñar ese rol deberían transparentarlo.
“La región necesita una conducción política más clara, mayor coordinación entre autoridades y partidos (…) Quien asume una SEREMI representa a un Gobierno y, por tanto, debe estar disponible para defender sus prioridades, explicar sus decisiones, relacionarse políticamente con el territorio y asumir una responsabilidad activa en la construcción del proyecto que representa. Si una autoridad no está dispuesta a asumir ese rol político, debe decirlo claramente, porque se necesitan personas disponibles para hacer ese trabajo”, habría dicho en su discurso Ibarra
El tono de la reunión también estuvo marcado por la presencia de Vicente Muñoz, jefe de la División de Gobierno Interior, quien llegó desde Santiago para participar del encuentro.
De acuerdo con varios de los presentes consultados, Muñoz realizó un llamado explícito a fortalecer la gestión política del gabinete regional y a que cada autoridad entienda que asumir una seremía implica también responsabilidades políticas.
Fue en ese contexto que habría pronunciado una de las frases que más comentarios generó al terminar la jornada: los seremis que no quieran asumir un rol político deberían “dar un paso al costado”.
El mensaje encontró eco entre los dirigentes partidarios. El presidente regional de Renovación Nacional, Juan Pablo Villar, aseguró que se trataba de una conversación que los partidos venían solicitando desde hace meses.
“Veníamos pidiendo esta instancia hace meses y al fin se pudo concretar. Es fundamental que los seremis entiendan que su trabajo no es solo técnico, sino también político, y quien no lo perciba así debe dar un paso al costado”, afirmó.
La señal no necesariamente implica que exista una decisión inmediata de realizar cambios en el gabinete, pero sí deja instalada una evaluación política sobre el desempeño de las distintas autoridades regionales y, particularmente, sobre su capacidad para relacionarse con municipios, concejales, consejeros regionales, dirigentes y organizaciones territoriales.
Durante el encuentro también intervinieron los parlamentarios presentes, quienes dieron cuenta de parte del trabajo realizado desde el Congreso y coincidieron en la necesidad de mejorar la coordinación entre las autoridades regionales y quienes desarrollan actividad política en el territorio.
Uno de los conceptos que atravesó varias intervenciones fue precisamente la territorialidad: no concentrar la gestión en La Serena y Coquimbo, mantener presencia permanente en las comunas y acompañar políticamente la implementación de las decisiones del Ejecutivo.
El presidente regional de la UDI, Fernando Toro, puso un tono más conciliador al encuentro y valoró que las diferencias pudieran discutirse internamente.
“Es una instancia que hacía mucha falta y que nos permite mirar en conjunto los desafíos de nuestra región. Me quedo con algo muy importante: aquí existe calidad humana, motivación y un enorme capital intelectual entre las autoridades y los dirigentes políticos que estuvimos presentes”, sostuvo.
Toro añadió que el encuentro fue “una señal concreta de unidad”, aunque precisó que aquello no significa ausencia de diferencias.
“La unidad no significa pensar todos igual, sino tener la capacidad de decirnos nuestras verdades donde corresponde, en los espacios internos, con franqueza y responsabilidad, para definir nuestros desafíos y cómo vamos a llegar a buen puerto”, agregó.
El dirigente gremialista destacó además las intervenciones de la alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena, y de Marco Antonio Sulantay, entre otros participantes, señalando que existió coincidencia respecto de la necesidad de identificar las prioridades de cada comuna y concentrar allí los esfuerzos del Gobierno.
Más allá de las diferencias de tono entre quienes intervinieron, la reunión dejó instalada una señal hacia el gabinete regional.
Los partidos que respaldan al Gobierno quieren más presencia territorial, mayor coordinación política y seremis capaces no solo de ejecutar programas, sino también de defender públicamente la gestión del Ejecutivo y relacionarse con sus bases políticas.
Por eso, la frase sobre “dar un paso al costado” terminó sintetizando una discusión que venía desarrollándose desde hace meses entre dirigentes oficialistas, qué tan político debe ser un seremi y cuánto pesa esa condición al momento de evaluar su continuidad en el gabinete regional.
Y aunque del encuentro no surgieron anuncios de cambios inmediatos, el mensaje quedó planteado frente a las propias autoridades: para parte importante del oficialismo regional, la evaluación de un seremi ya no pasa únicamente por su desempeño técnico.

