En una jornada marcada por la solidaridad y la construcción de estrategias para enfrentar la crisis de violencia hacia mujeres en puestos de decisión, se reunieron mujeres del servicio público y autoridades de distintas áreas de la región de Coquimbo. En dicha instancia, compartieron experiencias donde el hecho de ser mujer ha sido un factor de discriminación y estigmas a lo largo de sus vidas y carreras.
Más de 30 mujeres iniciaron esta estrategia que busca visibilizar y enfrentar la crisis de violencia de género, donde recordaron casos emblemáticos como los cuestionamientos a la salud de la ex candidata presidencial Evelyn Matthei y el reciente acto de violencia contra la Ministra de Ciencia y Tecnología. La jornada buscó transformar los actos que se realizan cuando salen a la luz este tipo de injusticias. Donde indican “no debemos quedarnos calladas ni normalizarlo”.
Durante el diálogo, se propusieron capacitaciones para las futuras y actuales líderes de la región, ya que el 100% de las asistentes abordaron lo difícil de cargar con etiquetas como ser “la señora de” o ser cuestionada por su aspecto físico. Este tipo de comentarios, indican, invisibiliza su mérito y las reduce al vínculo con una figura masculina. Relataron episodios de machismo, violencia simbólica y barreras estructurales que han enfrentado.
La alcaldesa Daniela Norambuena, enfatizó que, “este es solo el comienzo. Seguiremos convocando a más mujeres para avanzar juntas hacia una convivencia basada en el respeto, la tolerancia y el reconocimiento de nuestras diferencias, que son parte natural de una sociedad democrática, pero que jamás deben ser excusa para la violencia. Hoy estuvimos con seremis, delegadas, concejalas y lideresas, donde compartimos desafíos reales. Hablamos sin filtro: de las faltas de respeto, de la violencia constante y de las agresiones, especialmente en redes sociales. Situaciones que no vamos a normalizar. Porque el respeto no es opcional”.
Lejos de la competencia, este “bloque político de mujeres” se convirtió en una red de contención donde la experiencia de una sirve de guía para otra.
El encuentro cerró con un mensaje claro: no están solas. Más de 30 voces se alzaron para decir que la violencia de género en el trabajo y la política tiene consecuencias, pero también tiene respuesta: organización, solidaridad y voz pública.

