La “Guerra Civil” del Partido Republicano tendría una de sus batallas finales en agosto próximo cuando se enfrente en listas separados las dos almas del partido en la Región de Coquimbo para saber quién se queda con el poder. La Lista A, encabezada por Loreto Ibarra, reúne a dirigentes como Andrés Guerra y a la consejera regional Belén Auger, mientras que la Lista B levanta la candidatura del CORE Francisco Corral.
La elección del 9 de agosto no solo definirá una nueva mesa regional, también resolverá quién queda con el control político del republicanismo local tras semanas de crisis, filtraciones, renuncias y duros cuestionamientos internos.
La crisis interna del Partido Republicano en la Región de Coquimbo ya tiene una nueva expresión pública: la disputa electoral por su directiva regional.
La elección, fijada para el 9 de agosto, se realizará luego de la disolución de la directiva regional y la designación de Paul Sfeir como interventor. Según publicó El Mostrador en Aquí Coquimbo, la crisis estalló tras la renuncia de Esteban Villalobos, Cristóbal Andía y Verónica Pizarro, hecho que dejó sin conducción formal al partido en la zona y obligó a la directiva nacional a intervenir la estructura regional. También hubo conflicto en conversaciones reservadas, grupos de WhatsApp, recriminaciones cruzadas y acusaciones de operaciones políticas, ahora quedó ordenado en dos listas que competirán por el control del partido.
En este escenario, se configuraron dos bloques. Por una parte, la Lista A, “Convicción Republicana”, encabezada por Loreto Ibarra como candidata a presidenta regional. En la gráfica difundida por sus adherentes aparecen también Cristóbal Andía, Esteban Villalobos, Verónica Pizarro y Belén Auger, actual consejera regional republicana.
La señal política no es menor. Que Belén Auger, la otra CORE republicana de la región, aparezca en la lista contraria a Francisco Corral evidencia que la distancia entre ambos representantes electos ya no es solo una lectura interna, sino un hecho político visible.
Al frente se ubica la Lista B, “Futuro Republicano”, liderada por Francisco Corral Macías, actual consejero regional y una de las figuras republicanas con mayor votación en la zona. Su equipo aparece integrado por Víctor Venegas, Johana Honores, Inés Cabrera y Matías Vitar, instalando un relato centrado en experiencia, unidad, conducción y recuperación de confianzas.
La candidatura de Corral tiene un peso particular. Hace solo algunas semanas, su permanencia en el partido estuvo en duda tras tensiones con dirigentes nacionales y diferencias internas. Sin embargo, luego de la asamblea regional y de conversaciones con militantes, el CORE decidió seguir en la colectividad y disputar formalmente la presidencia regional.
La irrupción de Andrés Guerra Vega en apoyo a la Lista A agrega otro ingrediente al conflicto. Guerra no es un militante más: fue presidente regional del Partido Republicano y candidato a gobernador regional por Coquimbo en 2024. De hecho, en marzo de ese año la colectividad confirmó su candidatura al Gobierno Regional, mientras Francisco Corral fue definido como carta al Consejo Regional por la Provincia de Elqui.
Ahora Corral y Guerra están en veradas contrapuestas, con dime y diretes internos que lo tienen alejados no solo en lo político sino que también en lo personal.
En simple, el Partido Republicano de Coquimbo llega al 9 de agosto con dos listas, dos relatos y una disputa de poder evidente. De un lado, Francisco Corral intenta transformar su peso electoral en conducción partidaria. Del otro, un bloque de dirigentes y autoridades busca impedir que el corralismo tome el control regional. Más que una elección interna, será un gallito político por definir quién manda en el republicanismo de la Región de Coquimbo.

