Durante décadas, el enoturismo en el Valle Central de Chile estuvo principalmente asociado a visitas a viñedos, recorridos por bodegas y degustaciones en los valles vitivinícolas más reconocidos del país. Sin embargo, una nueva tendencia está captando la atención de viajeros nacionales e internacionales: la fusión entre arqueología, senderismo por antiguos caminos incas y experiencias de arqueoastronomía.
Aunque algunas de estas actividades existen desde hace más de veinte años en determinadas regiones, el año 2026 ha marcado un renovado interés por esta forma única de turismo cultural.
Un factor importante detrás del crecimiento de estas experiencias ha sido la llegada sostenida de pasajeros de cruceros internacionales a la Región de Coquimbo. Durante más de 25 años, la región ha recibido en promedio más de 20 cruceros por temporada entre noviembre y mayo, alcanzando en algunas temporadas más de 22.000 pasajeros a través del Puerto de Coquimbo gracias al trabajo del operador turístico Ingservtur.
Según el ingeniero agrónomo y especialista en turismo del vino Maximiliano Morales, quien trabaja en la industria turística desde 1999, este flujo de visitantes internacionales ha contribuido a la evolución paralela de experiencias enoturísticas especializadas que van más allá del modelo tradicional de visitas a viñas.
A medida que aumenta la demanda por experiencias auténticas y culturales, los viajeros han mostrado un creciente interés por explorar algunos de los viñedos de mayor altitud de Chile en el Valle de Elqui, así como los reconocidos terroirs calcáreos del Valle del Limarí. Estas zonas vitivinícolas han atraído inversionistas internacionales debido a la calidad excepcional de sus vinos, generando un creciente interés entre críticos y profesionales del sector por los precios premium que alcanzan las etiquetas provenientes de estos territorios únicos.
La iniciativa Archaeo-Gastronomic Wine Tour de AndesWines.com busca conectar a los visitantes con los territorios donde florecieron antiguas civilizaciones andinas y donde, siglos después, se desarrolló una de las industrias vitivinícolas más importantes de América Latina.
Redescubriendo los Orígenes Olvidados del Vino en Chile
La conexión histórica entre el pisco y el vino ha cobrado renovada relevancia gracias a investigaciones recientes sobre los orígenes de la vitivinicultura en el norte de Chile.
Entre los aportes más destacados se encuentra el trabajo del investigador e historiador Patricio Orellana, cuyo libro Historia del Vino Antes del Auge del Pisco revela evidencias poco conocidas sobre la temprana presencia de viñedos en el Norte Chico y el papel que desempeñaron las comunidades indígenas en la transformación agrícola de la región.
La historia comienza con la llegada de los españoles al norte de Chile durante el siglo XVI. Desde Copiapó hasta los valles que rodean La Serena se establecieron algunos de los primeros viñedos del país, sentando las bases para una actividad agrícola que posteriormente daría origen a la producción de aguardientes de uva y, más tarde, al desarrollo de la industria pisquera.
Sin embargo, la viticultura no llegó a un territorio vacío. Los colonizadores encontraron sociedades agrícolas altamente desarrolladas y adaptadas a las condiciones semiáridas del norte chileno.
El pueblo Diaguita había desarrollado avanzados sistemas de irrigación mediante canales que aprovechaban eficientemente las aguas provenientes del deshielo cordillerano. Estas técnicas permitieron cultivar maíz, porotos, quinoa y otros productos agrícolas en una zona caracterizada por las escasas precipitaciones.
La investigación de Orellana también destaca el rol de las mujeres diaguitas, quienes elaboraban bebidas fermentadas a partir de frutos y semillas locales, manteniendo tradiciones de fermentación que antecedieron a la llegada del vino europeo.
Aunque los diaguitas no producían vino de uva, su conocimiento del territorio fue fundamental para el posterior desarrollo de la viticultura. Fueron ellos quienes identificaron muchas de las zonas agrícolas más fértiles de los valles de Elqui, Limarí y Choapa, territorios que hoy albergan algunos de los viñedos más prestigiosos de Chile.
Su experiencia en gestión hídrica continúa siendo especialmente relevante frente a los desafíos que enfrenta actualmente la industria del vino debido al cambio climático y la escasez de agua.
Piratas, Vino y la Destrucción de La Serena
La importancia económica del vino en la región quedó en evidencia durante uno de los episodios más dramáticos de la historia colonial chilena.
En diciembre de 1680, el corsario inglés Bartholomew Sharp desembarcó en la Bahía de Coquimbo y tomó la ciudad de La Serena. Durante varios días, sus hombres saquearon viviendas, iglesias y edificios públicos, apropiándose de alimentos, cobre, aceite de oliva y vino, productos que representaban una parte significativa de la riqueza regional.
Antes de abandonar la ciudad, los piratas incendiaron gran parte de La Serena, destruyendo valiosos archivos históricos que documentaban los primeros años de actividad agrícola y comercial del territorio.
Más de tres siglos después, esta misma zona vuelve a captar la atención internacional, esta vez a través del turismo, la arqueología y la cultura del vino.
Este episodio histórico inspiró posteriormente a emprendedores turísticos de la Región de Coquimbo a recrear la experiencia pirata mediante excursiones temáticas de navegación por la costa regional.
Cada tarde, embarcaciones inspiradas en los navíos utilizados por corsarios y piratas del siglo XVII zarpan desde el Puerto de Coquimbo recorriendo lugares emblemáticos vinculados a esta historia, ofreciendo a los visitantes una experiencia que combina patrimonio marítimo, entretenimiento y cultura.
Valle del Encanto: Donde la Arqueología se Encuentra con el Vino
Uno de los principales destinos de esta tendencia emergente es el Valle del Encanto, ubicado en la Región de Coquimbo.
Reconocido por sus petroglifos y vestigios arqueológicos con más de 2.000 años de antigüedad, el lugar se ha convertido en un punto de encuentro entre patrimonio, naturaleza y vino.
Diversas viñas cercanas ofrecen experiencias que combinan caminatas interpretativas con degustaciones de Chardonnay, Pinot Noir y Carmenère, permitiendo comprender la profunda relación entre paisaje, historia y viticultura.
Caminando el Qhapaq Ñan a Través de los Territorios del Vino
Otro de los grandes atractivos se encuentra en el Valle de Aconcagua, donde aún sobreviven tramos del antiguo Camino del Inca que atraviesan zonas agrícolas productoras de vinos de clase mundial.
Los visitantes pueden recorrer sitios arqueológicos, observar petroglifos y degustar Cabernet Sauvignon, Syrah y Chardonnay elaborados en una de las regiones vitivinícolas más prestigiosas de Chile.
Bajo la guía del ingeniero agrónomo Maximiliano Morales, también es posible explorar sectores precordilleranos del Valle del Maipo, incluyendo tramos protegidos del histórico Camino del Inca y senderos conservados por el Estado que permiten descubrir el patrimonio cultural y agrícola de la zona.
Arqueoastronomía en el Valle de Elqui
Una de las experiencias más innovadoras desarrolladas en el norte de Chile es el turismo arqueoastronómico, concepto que combina la observación del cielo nocturno con el conocimiento ancestral de las culturas que habitaron el Norte Chico.
La experiencia permite descubrir los cielos del Valle de Elqui, considerados entre los más limpios y transparentes del mundo para la observación de la Vía Láctea y del universo.
Los participantes pueden optar por realizar observaciones desde observatorios astronómicos aficionados equipados con telescopios móviles en los cerros que rodean Vicuña o visitar algunos de los observatorios turísticos más reconocidos de los valles de Elqui y Limarí.
Mientras exploran el cosmos, los visitantes disfrutan de degustaciones de vinos de altura producidos en la región. La experiencia incluye variedades Moscatel, tradicionalmente asociadas a la producción de pisco, que actualmente están siendo vinificadas y embotelladas como vinos premium, ofreciendo una nueva interpretación del patrimonio vitivinícola ancestral del norte de Chile.
Como parte de la actividad, los participantes también pueden crear un recuerdo permanente mediante fotografía nocturna de larga exposición. Gracias a la oscuridad natural y a la extraordinaria calidad de los cielos de la región, es posible capturar miles de estrellas, la Vía Láctea e incluso los trazos generados por el movimiento aparente de los cuerpos celestes.
Las imágenes obtenidas se convierten en un recuerdo inolvidable de una noche bajo algunos de los cielos más limpios del planeta.
Mas informaciones en andes@andeswines.com o whatsapp +56 9 3251 7848

