Fuente de la noticia www.elmostrador.cl Mientras las alertas SAE sonaban durante la madrugada, la lluvia torrencial caía con fuerza sobre las quebradas, cortaba caminos y obligaba a evacuar poblaciones completas. Los alcaldes y alcaldesas de las quince comunas de la Región de Coquimbo asumieron la primera línea de la emergencia. Desde La Higuera hasta Salamanca, pasando por las comunas de los valles de Elqui, Limarí y Choapa, fueron los municipios los primeros en desplegar maquinaria, habilitar albergues, rescatar familias, repartir agua y alimentos y coordinar la ayuda en sectores donde, muchas veces, el aparato central todavía no conseguía llegar.
Con el pelo mojado, barro en los zapatos y escasas horas de sueño, las autoridades comunales aparecieron recorriendo sectores devastados, acompañando a damnificados, coordinando desde los centros de operaciones y, cuando fue necesario, cuestionando la lentitud de la respuesta del Gobierno y de SENAPRED. Ese protagonismo se hizo especialmente visible en la conurbación La Serena-Coquimbo, donde los alcaldes Ali Manouchehri y Daniela Norambuena enfrentaron una de las emergencias más complejas de sus administraciones. Ambos encabezaron despliegues territoriales, movilizaron a cientos de funcionarios municipales y asumieron un papel político relevante para exigir recursos, acelerar la ayuda y comenzar a organizar la reconstrucción de las dos comunas más pobladas de la región.
En Coquimbo, Ali Manouchehri fortaleció su liderazgo territorial al ponerse personalmente al frente de las operaciones. El alcalde recorrió zonas urbanas, rurales y costeras, participó en el rescate de personas aisladas y encabezó la respuesta municipal en sectores severamente golpeados por las inundaciones. Su despliegue no se limitó a la gestión de la emergencia: también levantó una voz crítica frente a la demora de las instituciones centrales y exigió recursos extraordinarios para enfrentar una catástrofe que superó ampliamente las capacidades financieras del municipio.
“Seguimos desplegados en terreno, en todos los sectores de nuestra comuna, con especial fuerza en el sector rural y en el litoral, que han sido los más devastados por esta catástrofe”, señalaron desde el municipio de Coquimbo.
Manouchehri también destacó el compromiso de los trabajadores municipales. “Los funcionarios han dado todo lo que pueden dar en esta emergencia, y es importante reconocer ese esfuerzo y ese coraje que han puesto para levantar nuevamente nuestra comuna”, sostuvo.
Coquimbo ya ha destinado más de $ 1.500 millones de recursos municipales para enfrentar las primeras necesidades. Sin embargo, desde el municipio advierten que esos fondos permiten financiar el auxilio inmediato, pero están lejos de cubrir la reconstrucción de caminos, puentes, viviendas y servicios básicos.

Por ello, junto con la Asociación de Municipalidades de la Región de Coquimbo y parlamentarios de la zona, Manouchehri ha planteado que la recuperación regional podría superar los US$ 500 millones, una inversión imposible de financiar únicamente con los presupuestos municipales o con recursos del Gobierno Regional.
- En La Serena, Daniela Norambuena también asumió un despliegue intenso y prácticamente sin descanso. La alcaldesa recorrió los sectores afectados, coordinó evacuaciones, gestionó ayuda humanitaria y encabezó los operativos municipales en medio de una emergencia que golpeó tanto al área urbana como a las localidades rurales de la comuna.
Norambuena alternó las labores en terreno con la coordinación desde los centros de operaciones, manteniendo contacto permanente con los equipos municipales, los organismos de emergencia y las comunidades aisladas. Su gestión permitió movilizar maquinaria, camiones aljibe, alimentos, frazadas y elementos de primera necesidad hacia los sectores más afectados.
En apenas cinco días, los equipos municipales levantaron un catastro que identificó 529 viviendas dañadas y 152 puntos críticos de infraestructura vial. De acuerdo con las estimaciones de la Municipalidad de La Serena, la reconstrucción de la comuna requerirá cerca de US$ 50 millones, considerando la recuperación de viviendas, caminos, puentes y otras obras de infraestructura dañadas.
- La alcaldesa también encabezó una mesa política y técnica con los senadores Sergio Gahona, Daniel Núñez y Matías Walker, con el propósito de asegurar financiamiento extraordinario y evitar que la reconstrucción se financie a costa de paralizar proyectos que ya estaban comprometidos para la comuna.
Norambuena continúa gestionando que la ciudad recupere plenamente su conectividad, con especial énfasis en los sectores rurales.
“Acá, más que personificar el trabajo en mí como autoridad, corresponde reconocer y aplaudir el coraje, la entrega y el compromiso de cientos de funcionarios municipales que estuvieron en la primera línea de esta emergencia, junto a Bomberos, las policías y los equipos de rescate. Yo cumplí con mi deber y con el compromiso que asumí cuando fui elegida alcaldesa, porque es precisamente en los momentos más críticos cuando se demuestra el verdadero compromiso con la ciudadanía. Ahora comienza la tarea más difícil: la reconstrucción y volver a poner de pie a nuestra ciudad. Vamos a seguir trabajando con la misma fuerza y convicción, porque a las familias damnificadas no las vamos a dejar solas“, afirmó la alcaldesa.

Ovalle y Vicuña también presentes
- En la provincia de Limarí también destacó el despliegue del alcalde de Ovalle, Héctor Vega, quien se mantuvo en terreno hasta altas horas de la madrugada, recorriendo los sectores afectados, coordinando a los equipos municipales y supervisando la respuesta ante la emergencia. Su presencia constante y la magnitud de lo ocurrido en la capital provincial tuvieron amplia repercusión en medios nacionales, proyectando una imagen de liderazgo cercano, activo y comprometido con las familias damnificadas.
Pero Vega no solo destacó por su despliegue operativo. También golpeó la mesa frente a su propio Gobierno, exigiendo mayor rapidez, recursos y respuestas concretas para las comunidades afectadas. En medio de la emergencia demostró carácter político, poniendo las necesidades de Ovalle y del Limarí por sobre cualquier cálculo partidario.
- En el valle de Elqui, los alcaldes de Paihuano, Hernán Ahumada, y de Vicuña, Mario Aros, debieron enfrentar graves daños en sus comunas, con localidades aisladas, activación de quebradas, derrumbes, aludes y cortes de rutas. En ambos territorios, los equipos municipales mantuvieron un despliegue permanente para atender a las familias afectadas, habilitar caminos y coordinar la entrega de ayuda en sectores de difícil acceso.
En Vicuña, el alcalde Mario Aros encabezó el monitoreo de la emergencia y mantuvo informada a la comunidad sobre el estado de la Ruta 41, especialmente en los sectores de Puclaro y Porotal, además de la situación de las quebradas y de las localidades aisladas. Junto con los equipos municipales y el Ejército, coordinó el envío de ayuda hacia sectores como Viñita Alta y la zona costera, pese a que en algunos puntos los caminos permanecían completamente intransitables. Su despliegue reflejó una gestión activa, cercana y enfocada en llegar hasta el último rincón de la comuna.
El liderazgo mostrado por Manouchehri y Norambuena refleja una realidad que se repitió en toda la región. Los municipios debieron responder con sus propios recursos, su conocimiento del territorio y sus equipos humanos.
- La emergencia fortaleció políticamente a los alcaldes porque fueron ellos quienes estuvieron presentes durante las horas más difíciles: cuando todavía llovía, cuando no había conectividad y cuando los anuncios nacionales no llegaban o, lisa y llanamente, no se traducían en soluciones concretas.
La catástrofe dejó una conclusión política evidente: en la Región de Coquimbo, la primera línea de la emergencia tuvo rostro municipal. Fueron los alcaldes y alcaldesas de las quince comunas quienes enfrentaron la m

