Desde antes de asumir la presidencia regional de Bomberos de Coquimbo, Norman Bugueño ya proyectaba condiciones de liderazgo. Su trayectoria institucional, su capacidad para generar acuerdos y su estilo cercano, pero ejecutivo, lo llevaron a convertirse en la máxima autoridad bomberil de la zona, responsabilidad que asumió antes del sistema frontal que golpeó duramente a la región.
La catástrofe, por lo tanto, no fue el punto de partida de su conducción, sino la prueba más compleja que ha debido enfrentar desde que llegó al cargo. Bajo su gestión, Bomberos logró articular el trabajo de sus cuerpos comunales, activar apoyos nacionales y mantener presencia permanente en rescates, evacuaciones, emergencias rurales y distribución de elementos esenciales.
Bugueño ha ejercido un liderazgo más operativo que mediático. Mientras otras autoridades concentraban las vocerías y la exposición pública, el presidente regional se enfocó en coordinar capacidades, identificar las necesidades del territorio y conseguir que los recursos bomberiles llegaran oportunamente a las zonas afectadas.
Uno de los principales ejemplos de esa capacidad fue la coordinación para movilizar más de 30 unidades mayores destinadas a repartir agua potable en la Región de Coquimbo. La iniciativa fue impulsada junto al senador Sergio Gahona y requirió activar al nivel central del Sistema Nacional de Operaciones de Bomberos de Chile.
“Bomberos de Chile ha estado presente desde el primer día. Cuando se nos manifestó la necesidad de apoyar a los vecinos de la región en algo tan preciso como la entrega de agua, no podíamos negarnos. Se coordinó, a través del nivel central del Sistema Nacional de Operaciones, la presencia de más de 30 unidades mayores”, explicó Bugueño.
El despliegue se sumó a las cerca de diez unidades que ya se encontraban distribuyendo agua en localidades rurales, especialmente en sectores donde los sistemas de Agua Potable Rural sufrieron graves daños producto del temporal.
“Se unieron las voluntades y las fuerzas”, resumió el presidente regional, reflejando uno de los principales sellos que busca imprimir en su conducción: unir a los distintos cuerpos, fortalecer la coordinación y posicionar a Bomberos como una institución regional cohesionada, capaz de reaccionar ante emergencias de gran magnitud.
Su gestión también ha estado marcada por la presencia territorial y el contacto directo con las autoridades comunales y regionales. Lejos de limitar su papel a las tareas administrativas propias de la presidencia, Bugueño ha asumido una función activa en la toma de decisiones, en la movilización de recursos y en la representación de las necesidades de los voluntarios.
El sistema frontal confirmó así una característica que ya era advertida dentro del mundo bomberil: Norman Bugueño tiene vocación y condiciones de liderazgo. Asumió la presidencia antes de la catástrofe, pero fue en las jornadas más difíciles cuando demostró la importancia de contar con una conducción que conoce la institución, sabe coordinar y está dispuesta a ponerse al frente cuando la región más lo necesita.

