Por Doctor, Carlos Flores Berrios:
En marzo de 2020 cuando el Director del Hospital de Ovalle era el Dr. Juan Pablo Figueroa se cumplió el anhelado sueño de contar con 6 cargos pediátricos de 28 horas semanales para cubrir los turnos de 24 horas de Servicio de Pediatría. Este proyecto se generó en el año 2000 después de que un grupo de profesionales realizó el Diplomado de Gestión Estratégica en Salud dictado en Ovalle por la Universidad Central.
Uno de los trabajos de tesis era la Residencia Pediátrica. Hasta esa fecha el médico de turno del Servicio de Urgencia tenía dentro de sus funciones la de acudir al Servicio de Pediatría frente a cualquier emergencia que sufrieran los niños hospitalizados y además era responsable de integrarse al equipo obstétrico para atender partos o cesáreas de emergencia.
Con este logro, el pediatra de turno en el Servicio de Urgencia, se desligaba de la responsabilidad de la atención intrahospitalaria y se preocupaba exclusivamente de la demanda espontánea que llegaba como urgencia para reducir los tiempos de espera y brindar a los usuarios una atención de calidad y eficiencia.
Sin embargo, actualmente la realidad es otra, no siempre se cuenta con profesionales de turno en Urgencia que sean acreditados como pediatras lo que ha impactado negativamente en la atención, provocando un importante número de negligencias que han generado demandas al nosocomio, muchas de las cuales han terminado en mediaciones donde el establecimiento ha entregado millonarias sumas de dinero para no seguir con los trámites a nivel de los Tribunales de Justicia.
La pandemia llegó junto a la resolución que autorizaba el funcionamiento de los turnos pediátricos en el servicio y esta función estuvo a cargo de mi persona donde velé por el fiel cumplimiento del compromiso asumido, sin embargo este año 2026 han quedado turnos descubiertos y los pacientes del servicio o las emergencias obstétricas quedarían en manos o del pediatra de UTI o del pediatra de Urgencia , quienes frente a una emergencia descuidarían las funciones para las cuales fueron contratados.
Es inentendible que las autoridades no logren reaccionar frente a la ineficiencia del actual equipo directivo y de las jefaturas de servicio que traicionan el compromiso con la comunidad y emiten comunicados de un falso bienestar y atención a los usuarios. Este hermoso establecimiento está quebrado por un paupérrimo manejo administrativo. Con profesionales que son expulsados o han decidido marcharse por la actitud amenazante y represiva de un puñado de personajes con historial conocido.
La situación de dejar desamparados a los niños, niñas y adolescentes hospitalizados en el Servicio de Pediatría del Hospital de Ovalle es una falta gravísima y los responsables deben dar un paso al costado por la incapacidad de liderar directrices que permitan evitar la vulneración de los derechos adquiridos con el esfuerzo de toda una comunidad.

