En 1996, en Vancouver, Canadá, 24 mujeres que habían sido tratadas por cáncer de mama participaron en una experiencia que cambiaría para siempre la forma de entender la rehabilitación oncológica. Reunidas por el médico deportivo Donald McKenzie, formaron un equipo de bote dragón y comenzaron a entrenar con el objetivo de competir.
En aquella época, existía la creencia de que las mujeres que habían enfrentado un cáncer de mama debían evitar ejercicios intensos con los brazos, debido al riesgo de desarrollar o agravar el linfedema, una inflamación causada por la acumulación de líquido linfático. Por ello, se recomendaba limitar los esfuerzos repetitivos del tren superior.
Sin embargo, McKenzie cuestionó esta idea. Tras revisar la evidencia científica disponible, concluyó que no existían pruebas sólidas que demostraran que el ejercicio supervisado provocara linfedema. Con esa convicción, impulsó un programa de entrenamiento progresivo junto a las 24 voluntarias.
Meses después, las mujeres participaron en el Festival Internacional Alcan de Botes Dragón. Contra todo pronóstico, completaron la competencia y se convirtieron en el primer equipo de bote dragón integrado por sobrevivientes de cáncer de mama. Más allá del resultado deportivo, la experiencia fortaleció su confianza y mejoró su condición física.
A partir de esta iniciativa nació el movimiento Abreast In A Boat, que inspiró a miles de mujeres en distintos países y contribuyó a transformar la rehabilitación del cáncer de mama, incorporando el ejercicio físico como una herramienta fundamental para la recuperación.
Olas de Esperanza: sobrevivientes que reman juntas en la Región de Coquimbo
Inspiradas por este movimiento internacional, en la Región de Coquimbo nació Fundación Olas de Esperanza, una organización sin fines de lucro dedicada a la rehabilitación a través de la actividad física y el deporte. Su trabajo se centra especialmente en fortalecer la movilidad del tren superior, una de las principales secuelas que pueden experimentar las mujeres tras una cirugía por cáncer de mama.
En Chile existen actualmente 18 equipos de remadoras rosas distribuidos a lo largo del país y Olas de Esperanza corresponde al equipo número 15. El grupo se conformó en mayo de 2023 y hoy cuenta con personalidad jurídica, consolidando un proyecto que ha impactado positivamente la vida de muchas mujeres.
Claudia Marín, diagnosticada con cáncer de mama en 2018, recuerda cómo surgió la iniciativa: “buscando en redes sociales, encontré que en Coquimbo se reunirían muchas personas para un campeonato de canoas polinésicas y entre ellas vendrían mujeres que practicaban el deporte de rehabilitación en bote dragón. Así fue que el 28 de mayo de 2023 nos reunimos 7 mujeres, donde 6 de ellas eran de Serena y yo de Ovalle, las cuales conformamos por primera vez nuestro grupo de mujeres sobrevivientes de cáncer de mama”.
Para las integrantes, el beneficio va mucho más allá del ejercicio físico. Susana Vera, integrante de Olas de Esperanza, destaca el impacto emocional que ha significado formar parte del equipo: “hay una rehabilitación psicológica, emocional e incluso espiritual; nosotras lo hemos evidenciado de esa manera porque nos conversamos de temas que ya conocemos y sabemos perfectamente lo que nos pasa, porque hemos pasado por lo mismo y nosotras decimos literalmente que estamos en la misma canoa”.
Susana agrega que el deporte les ha permitido recuperar la confianza en sí mismas y reencontrarse con sus cuerpos después de un proceso tan complejo como el cáncer. “La capacidad de poder salir victoriosa de una situación tan compleja como lo es el cáncer y lograr salir bien, tratando de nuevamente retomar la vida, dominar tu cuerpo, volver a quererlo y reencontrarte con él”.
La enseñanza que deja Olas de Esperanza también está marcada por el compañerismo y la solidaridad. Claudia resume ese aprendizaje desde su experiencia: “me enseñó que no tienes por qué vivir el cáncer sola, que cuando te subes al bote dragón o a una canoa polinésica, tus compañeras son tu apoyo, y si yo me canso, ellas reman por mí igual que en tierra. Cuando yo o alguna está triste, todas nos contenemos. Aprendí que ser fuerte no es no tener miedo; es confiar que, si yo flaqueo, tenemos un grupo que no te dejará sola porque somos equipo”.
Rumbo a Francia representando a Chile
Actualmente, las integrantes de Olas de Esperanza se encuentran realizando una campaña solidaria para reunir fondos que les permitan representar a la Región de Coquimbo y a Chile en el Festival Mundial de Bote Dragón que se desarrollará en el Lago Bourget, Francia.
La fundación logró asegurar su participación en este importante evento internacional, que reunirá a cerca de 100 equipos de remadoras rosas de distintos países. Olas de Esperanza estará representada por ocho deportistas de la región, quienes competirán junto al equipo Remo Arriba de Concón, formando una delegación chilena.
Para financiar los gastos de traslado, alojamiento y alimentación, las integrantes han organizado diversas actividades, entre ellas recolección y venta de latas reciclables, bingos solidarios, entre otros. Actualmente tienen activa una lucatón para recaudar fondos y para quienes deseen colaborar pueden realizar sus aportes a:
Fundación Olas de Esperanza
RUT: 65.146.801-9
Banco: BancoEstado
Tipo de cuenta: Chequera Electrónica
N.º de cuenta: 138701055112
Asimismo, quienes quieran conocer más sobre su labor o sumarse a la iniciativa pueden contactarlas a través del correo clubolasdeesperanzachile@gmail.com o mediante WhatsApp al +56 9 7986 4015.
Más que un equipo deportivo, Olas de Esperanza se ha convertido en una red de apoyo donde cada remada simboliza resiliencia, compañerismo y la convicción de que ninguna mujer debe enfrentar sola el desafío del cáncer de mama.
Recordar que hacerse los exámenes correspondientes tales como mamografía y ecografía mamaria pueden permitir la detección temprana del cáncer y salvar vidas.

