Los recientes procedimientos policiales en Ovalle y La Serena confirman una realidad preocupante: el narcotráfico está mutando, expandiéndose y utilizando nuevos mecanismos para llegar a nuestros barrios y comunidades.
Por una parte, resulta indignante que un beneficiario de pensión de gracia, con múltiples antecedentes policiales, haya sido detenido por tráfico de fentanilo en Ovalle. Estamos hablando de una de las drogas más peligrosas del mundo, responsable de miles de muertes en distintos países. Los beneficios del Estado no pueden terminar en manos de personas vinculadas al delito y al crimen organizado.
Por otra parte, en La Serena vemos cómo el tráfico de drogas adopta nuevas modalidades. La detención de un joven que comercializaba marihuana y codeína mediante un sistema de venta por encargo y reparto a domicilio demuestra que las bandas están utilizando mecanismos cada vez más sofisticados para distribuir sustancias ilícitas y captar nuevos consumidores, especialmente jóvenes.
Estos hechos no son casos aislados. Son señales claras de que el narcotráfico está ganando terreno y de que necesitamos una respuesta mucho más firme por parte del Estado. Por eso respaldamos medidas como la creación de un Registro Nacional de Vándalos y Delincuentes Violentos, que impida que quienes reinciden en conductas delictivas sigan recibiendo beneficios financiados por todos los chilenos.
Asimismo, es urgente fortalecer a Carabineros, la PDI y al Ministerio Público con más facultades, tecnología, inteligencia y recursos para perseguir a las organizaciones criminales. No podemos permitir que el crimen organizado siga adaptándose más rápido que las instituciones encargadas de combatirlo.
“La seguridad de las familias chilenas debe ser la prioridad. Hoy más que nunca necesitamos tolerancia cero frente al narcotráfico. Chile tiene que recuperar el control de sus calles, proteger a sus comunidades y ponerse del lado de las víctimas y de quienes respetan la ley”, finalizó el Senador Sergio Gahona.

