De acuerdo con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), desde el punto de vista meteorológico una helada corresponde al descenso en la temperatura del aire, alcanzando valores iguales o menores a 0 °C, cualquiera sea su intensidad, ocurrencia y duración de ésta.
El organismo explica que algunas plantas son especialmente susceptibles a sufrir daños por las heladas, pudiendo incluso morir. Entre los principales efectos se encuentran la congelación intracelular, que daña la estructura protoplasmática cuando los cristales de hielo crecen al interior de las células. También puede producirse congelación extracelular, proceso en el que el agua se desplaza desde las células hacia los espacios intercelulares, provocando la deshidratación del protoplasma vegetal.
En los últimos días, la Región de Coquimbo ha registrado un descenso significativo de las temperaturas. Según el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas, localidades como Vicuña, Rapel y Salamanca alcanzaron temperaturas mínimas de hasta -3 °C. Asimismo, en sectores donde los termómetros descendieron bajo los 3 °C podrían presentarse heladas superficiales.
Daños en los cultivos
Williams Araya, administrador de una empresa agrícola, señala que las heladas representan una de las mayores amenazas para el sector. “Las heladas siempre van a ser muy dañinas para toda la agricultura, el daño va a ser mayor o menor dependiendo el estado fenológico en el que se encuentre los árboles. Una vez que nace la flor, automáticamente habrá pérdida de flores y de frutos o una disminución en su calidad. Los daños siempre son muy altos, severos e irreversibles”, afirma.
Frente a este escenario, el Ministerio de Agricultura de Chile difundió, a través de su cuenta de Instagram, una serie de recomendaciones para el sector agrícola en el contexto del pronóstico meteorológico vigente hasta agosto. Las medidas buscan reducir el impacto de las condiciones climáticas sobre los cultivos, los animales y la infraestructura productiva.
Entre las acciones que no se recomienda están establecer cultivos sensibles al déficit hídrico sin medidas de mitigación, mantener fechas tradicionales de siembra y cosecha sin considerar las condiciones térmicas actuales y realizar labores que remuevan excesivamente el suelo y favorezcan la pérdida de humedad.
Asimismo, se aconseja actuar con precaución al ajustar la frecuencia y lámina de riego según las condiciones actuales, utilizar mulch en hortalizas y frutales jóvenes para conservar la humedad del suelo y monitorear el desarrollo fenológico de cultivos y frutales ante temperaturas mínimas sobre lo normal.
Por otra parte, entre las medidas recomendadas figuran asegurar la disponibilidad de agua para riego mediante coordinación con organizaciones de usuarios y vigilancia de cauces, utilizar mallas sombreadoras en hortalizas y frutales durante etapas críticas de desarrollo y reforzar el monitoreo y detección de plagas ante cambios asociados a T° mínimas superiores a lo normal.

