Ubicada en avenida Benavente, la histórica tienda ha acompañado a generaciones de ovallinos, manteniendo una atención cercana y un espacio que se adapta a las necesidades de sus clientes sin perder su esencia.
Hay lugares que más allá de vender productos, terminan formando parte de la memoria de una ciudad. Para muchos ovallinos, la Librería Colón es uno de ellos. Ya sea en la búsqueda del primer cuaderno escolar, un útil olvidado a última hora o incluso algún artículo religioso, el tradicional local de calle Benavente ha acompañado por décadas la vida cotidiana de distintas generaciones.
La historia de este emblemático comercio comenzó el 20 de junio de 1975, cuando Héctor Allende decidió abrir las puertas de un espacio pensado para responder a las distintas necesidades de la comunidad. La idea nació luego de que Héctor quedara sin trabajo, situación que llevó a la familia a apostar por un emprendimiento propio. Así, desde su vivienda ubicada en avenida Benavente 265, su fundador dio vida a una librería que con el tiempo se convertiría en un lugar tradicional para generaciones de ovallinos. Hoy, el local funciona en avenida Benavente 357, ubicación donde permanece desde hace más de 20 años.
El nombre del establecimiento tampoco fue casual. La tienda adoptó el nombre “Colón” debido a los tradicionales cuadernos de esa marca, artículos que con el tiempo pasarían a convertirse en parte del recuerdo de cientos de estudiantes que crecieron comprando allí sus materiales escolares.
A pesar de los cambios en el comercio y las nuevas formas de consumo, la Librería Colón ha buscado mantenerse fiel a su esencia. Aunque el local ha evolucionado conforme a las necesidades de sus clientes, incorporando una amplia variedad de productos, el objetivo sigue siendo conservar el sello cercano y tradicional que la caracteriza. En esa línea, Marisol Allende, hija del fundador Héctor Allende, señaló que en el negocio “nos gusta mantener la sencillez y el sentido tradicional de la tienda”, agregando que también procuran “hacer un equilibrio entre la calidad y el precio” para responder a las necesidades de sus clientes.
Actualmente, el local ofrece prácticamente de todo: útiles escolares, artículos religiosos, souvenirs y distintos objetos pensados para públicos diversos. Esta variedad responde a una idea que ha acompañado a la tienda desde sus inicios: tener productos para todas las personas y sus distintas necesidades.
El paso del tiempo también ha significado nuevos desafíos. Según comentó Marisol Allende, la llegada de distintos malls chinos en la ciudad incrementó considerablemente la competencia comercial. Sin embargo, la librería logró mantenerse, apostando por un modelo basado en precios accesibles y una atención cercana, evitando elevar excesivamente los valores de sus productos para seguir siendo una alternativa para sus clientes habituales.
Cinco décadas después de abrir sus puertas, la Librería Colón continúa siendo parte de la rutina y los recuerdos de muchos ovallinos. Porque más allá de los productos que ofrece, el local ha logrado mantener algo difícil de encontrar: un trato cercano y una tradición que, entre padres, hijos y nietos, aún sigue escribiendo nuevos recuerdos y páginas en la historia de esta librería.

